Tomar tylenol o paracetamol puede aliviar el dolor de un corazón roto

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Lo curioso del dolor que produce el desamor es que nuestro cuerpo lo percibe como un dolor físico. El amor activa los mismos centros de recompensa neurológica que la cocaína, y el desamor puede ser parecido al síndrome de abstinencia que se siente cuando se lleva a cabo un tratamiento para dejar una droga o el alcohol.

Sin importar si sentimos dolor por la abstinencia o experimentamos rechazo emocional, las neuronas en nuestra corteza anterior e insular comienzan a activarse. Pensamos que la única forma de sentirnos mejor es volver a sentirnos extasiados y físicamente anhelamos sentirnos así de nuevo.




Al igual que los adictos, no podemos pensar con claridad y tenemos una diatriba interna para tomar cada decisión: “¿Debería llamarle? No, no actúes como desesperada”. A medida que los receptores del dolor se activan, el resultado es que nos sentimos rotos, física y emocionalmente.

No obstante, lo que no sabía en aquel momento es que hay algo que puede ser nuestra salvación. La medicina moderna nos ofrece un remedio que no requiere receta médica y que ha demostrado mejorar los efectos emocionales de una desilusión amorosa.

En una investigación que se publicó en 2010, los científicos descubrieron que el acetaminofén puede reducir la respuesta física y neuronal asociada con el dolor del rechazo social, ya se trate de relaciones románticas, amistades o de cualquier otro tipo.

Así que si te duele el corazón, toma un poco de Tylenol y reducirá los efectos físicos del dolor. Sin embargo tomará tiempo que olvides y dejes atrás a una persona a la que en realidad amaste.

Los efectos del PARACETAMOL cuando te rompen el corazón

Solo 4 palabras “ya no te amo”. En ese momento la sensación de ruptura puede provocar que falte el aire, que se tensen los músculos, el corazón se acelere y aumente la velocidad a la que fluye la sangre en las venas o que se nuble la vista, entre otras cosas.

El famoso síndrome del corazón roto no es entonces tan sólo una metáfora sino que el cuerpo literalmente puede sentir dolor ante una situación tan dolorosa.
Naturalmente, para sobrellevar una situación peligrosa, el cuerpo reacciona alterando algunas funciones vitales en pos de la supervivencia. Esta tarea está a cargo del sistema nervioso simpático, que prepara al cuerpo para luchar o huir de una amenaza lo más rápido posible. El sistema nervioso central y la adrenalina liberada “atacan” entonces directamente al corazón y al estómago provocando un gran malestar físico: la famosa sensación de que la tristeza “duele”




Incluso una serie de estudios realizados por investigadores estadounidenses comprobaron que el sólo hecho de ver fotos de una expareja después de una ruptura puede desatar en el cuerpo una serie de componentes sensoriales de pesar corporal.

Además, la investigación comprobó que algunas personas pueden experimentar después de separarse algo muy parecido al síndrome de abstinencia. Resulta
paradójico, pero las mismas hormonas que producen algunas de las sensaciones más importantes de los seres humanos son responsables indirectas de sus grandes
pesares.

La oxitocina, la dopamina o la serotonina (las hormonas del amor, la creatividad y la felicidad) desaparecen tras una separación y el cuerpo, víctima de una
reacción química, sufre.

El mismo estudio, publicado en la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences, demostró también que en el cerebro se activan las mismas áreas en una ruptura que cuando se cae una taza de café caliente sobre la piel y, si bien, el dolor emocional no es igual que el físico, las reacciones sí son similares.

Por este motivo, Nathan deWall, psicólogo de la Universidad de Kentucky en Estados Unidos, se propuso investigar si ese dolor podía ser tratado con medicina real y llegó a la conclusión de que el ACETAMINOFENO, más conocido como PARACETAMOL, puede reducir la respuesta física y neuronal asociada con el rechazo social. En el estudio, quienes tomaron el compuesto tuvieron menos actividad cerebral relacionada con el dolor.

Sin embargo, un grupo de científicos de los Institutos Nacionales de Salud y la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, sugirió que este efecto puede tener un impacto negativo en la conducta reduciendo la capacidad de una persona de identificarse con el dolor físico o emocional de otras personas, es decir, generar empatía.

Por este motivo, si bien el paracetamol puede ser efectivo combatiendo el dolor o la tristeza, los autores de ambos trabajos llaman a la precaución al momento de automedicarse. A fin de cuentas, con o sin paracetamol, las penas de amores no duran para siempre.

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